RECICLAR EL FINAL PARA SEMBRAR EL FUTURO: SENSREC

El fin de la travesía de un buque no es el cierre de su historia, sino el inicio de una transformación material y social. Históricamente, el desguace ha sido una industria marcada por altos riesgos laborales y daños ambientales significativos, sin embargo, el panorama global está cambiando gracias a la colaboración estratégica y a una visión de sostenibilidad que busca no dejar a nadie atrás.

Impulsado por la Organización Marítima Internacional (OMI), en colaboración con el Gobierno de Noruega y socios estratégicos, se ha puesto en marcha el Programa SENSREC (Safe and Environmentally Sound Recycling of Ships), una iniciativa global que busca acompañar a países en desarrollo y a sus industrias de reciclaje naval, hacia prácticas de desmantelamiento seguras, sostenibles y equitativas

Este programa cobra una relevancia sin precedentes con la entrada en vigor de la Convención Internacional de Hong Kong (junio 2025) para el reciclaje seguro y ambientalmente racional de los buques, que define un nuevo estándar vinculante para la gobernanza responsable del ciclo de vida de los buques, desde su diseño hasta su reciclaje final. Sus ejes de acción principales incluyen: perfeccionamiento jurídico e institucional, fortalecer capacidades técnicas y formativas para el cumplimiento de la normativa en materia de salud, seguridad y medio ambiente, mejorar la gestión de residuos peligrosos y apoyar la modernización de la industria.

La Convención no solo regula el desguace, sino que introduce el concepto ‘de la cuna a la tumba (1)’ en la arquitectura naval. En la actualidad, se exige que los buques de 500 tonelaje bruto o más deberán contar con un Certificado de Inventario de Materiales Peligrosos (IHM) verificado, previo a su entrada a un astillero de reciclaje. Esto transforma la industria a una operación de ingeniería de precisión, donde la seguridad química y radiológica es prioritaria. Para los Estados Miembros, esto implica la obligación de establecer un sistema de autorización de instalaciones de reciclaje de buques (SRFA), asegurando que solo los astilleros que cumplan con estándares internacionales de seguridad y salud puedan operar.
SENSREC ha demostrado que el cambio es posible. En Bangladesh, el programa no solo mejoró las prácticas operativas, sino que facilitó que el país se adhiriera al Convenio, integrando a actores que antes eran invisibles en el proceso; demostrando cómo un enfoque integral puede transformar prácticas arraigadas.

La implementación de la Convención de Hong Kong exige una modernización masiva de la fuerza laboral. Aquí es donde la equidad de género se vuelve estratégica: la OMI, a través de programas como SENSREC, ha identificado que la diversificación del talento es clave para cubrir la demanda de especialistas en gestión de residuos peligrosos, auditoría ambiental y cumplimiento normativo, a través de talleres de sensibilización, dirigidos tanto a operarios, mandos medios y equipos gerenciales de los astilleros. Esta iniciativa parte de un reconocimiento, pese a la sub representación histórica de las mujeres en los espacios técnicos y operativos de la cadena marítima y portuaria, está participación es indispensable para que la transición hacia prácticas más sostenibles sea realmente inclusiva y transformadora.

En este sentido, Red MAMLa puede jugar un rol estratégico para amplificar esta narrativa en América Latina. Con su vinculación histórica al mar, la región enfrenta desafíos persistentes en materia de seguridad laboral, gestión ambiental y acceso a oportunidades profesionales en sectores técnicos. La articulación de una red de mujeres líderes con la capacidad de impulsar procesos de formación, promoción del diálogo técnico y fortalecer políticas con perspectiva de género y marcar la diferencia para que iniciativas como SENSREC no queden como experiencias aisladas o distantes, sino que se traduzcan en oportunidades concretas de desarrollo profesional y equitativo en toda la cadena marítima.

Articular estándares ambientales con perspectiva de género no es un gesto simbólico, sino una decisión estratégica que fortalece la calidad y la legitimidad de las políticas de sostenibilidad. Una transición ecológica que no incorpore diversidad en la toma de decisiones corre el riesgo de reproducir las mismas brechas que pretende superar. Incluir más mujeres en los procesos técnicos y regulatorios del reciclaje, mejora los diagnósticos, enriquece las soluciones y fortalece la gobernanza del sector.

Así, el programa SENSREC no es solo un conjunto de talleres y marcos regulatorios: es una invitación a repensar el final del ciclo de vida de los barcos como inicio de un proceso más seguro, responsable y justo, donde la voz de las mujeres, sea parte fundamental de la historia marítima que se viene, todo ello forma parte de una visión amplia de sostenibilidad que Red MAMLa puede liderar y difundir.

Más información en IMO.ORG : https://www.imo.org/en/ourwork/partnershipsprojects/pages/sensrec.aspx

(1) Hace referencia al análisis del ciclo de vida que evalúa el impacto ambiental del ciclo de vida de un producto, desde la extracción de materia prima para su confección y hasta su eliminación final como residuos, los que podrán ser reciclados.

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